
en el último vagón de éste tranvía
el grito penitente de la lluvia
terco susurro que no sabe de estaciones
aquí
en la esperanza de adoquines quietos
demasiado quietos para tanta urgente pisada
Me pregunto
qué harán con tanta piedra en los zapatos
con tanto muerto en los bolsillos
reclamaré a la noche su silencio
siempre me impresionó tanto el silencio
el monumental y pequeño rostro del vacío
abofeteando el nudo en las gargantas
con su ruido de aquí no pasa nada
mientras se desatan los volcanes
mientras en la estepa del olvido
arde el colihue







































